Lectores Comprensivos

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4 ene 2011

Has podido volar


Una tarde no muy alegre es lo que preveían ojos tristes tras la ventana, la lluvia estropea planes de adolescentes que desean invadir playas y jardines en busca de besos y caricias que aún no han probado. Las gotas de agua mojan los cristales y tú no puedes hacer otra cosa que ver como en la calle las puertas y ventanas se cierran, las abuelas abren los paraguas y otros corren en busca de un escondite.
La resignación te invade y sientes como el animo decae dando paso a unos instantes de reflexión. Tu mente se llena de enigmas, problemas aún no resueltos y situaciones solo posibles en mentes poderosas. Y te tiras en la cama,  sigues con tu reflexión. El universo se abre para ti y notas como tu cuerpo se eleva del colchón, dejas atrás la habitación y vuelas, las paredes no son límites en tu pensamiento.

El planeta se observa desde arriba y se hace imposible distinguir plazas y castillos, ni los más altos rascacielos importan. Te puedes percatar de amplias zonas verdes y grandes mares que cada vez se hacen más pequeños a medida que tú te adentras en un frío y vacío desconocido.
Puedes atravesar el oscuro firmamento pareciendo que este está desierto y dejando atrás los planetas que ahora se ven como canicas en el fondo de un bolsillo, puedes ver que las gigantescas estrellas no son más que pequeños focos perdidos en el fondo de un pasillo apagado y deshabitado. Y cada instante que pasa te sientes más lejos de ti mismo, aunque no prestas atención a la distancia que has establecido entre tu cuerpo y tu mente. Simplemente disfrutas del viaje.
Ya no existe resignación y el ánimo perdido se convierte en júbilo, los ojos se entornan dando paso a la admiración. Sientes que tu cuerpo se llena de energía y el asombro por algo nuevo es cada vez mayor. 

Definitivamente has perdido mucho tiempo buscando algo que te llenara tanto por dentro, has necesitado un respiro que te catapultara hacia lo más alto y así poder soñar con algo sin igual.

28 nov 2010

Es mágico...

Es mágico ver, tras la ventana, como en la calle se forman charcos. Abrir la puerta y respirar hondo, notar como el olor a mojado te invade, sentir que por fin vives un día diferente.

Has pasado la tarde observando como se inunda la ciudad, mientras tu estas seco, en casa, con el chocolate y con un nuevo libro que te han prestado, concentrado, sin perder detalle del sonido que hacen las palabras leídas mezcladas con el ruido producido por el agua que afuera no cesa. Una tarde distinta sin duda. Alejado de falsas compañías, de caras amargas, y sumergido en un mundo ideal dentro de ti.
El chubasco concluye. Sales sin abrigo y con ganas de correr, se nota en el parque un ambiente infantil que no deja indiferente a nadie. La risa de pequeños llenos de barro alegra al afligido, al apenado, al que ya no siente. Carreras de caracoles y saltos sobre charcos que parecen piscinas entretienen a los pequeños, mientras, adolescentes y no tan jóvenes se besan bajo las pérgolas. Todos disfrutan del día y ver disfrutar te hace sentirte en cierto modo más contento con el mundo, más realizado. Analizas cada beso que ves, cada caricia que en los rincones se distingue y cada carcajada que de fondo retumba en tu mente, y das gracias.
Te sientes afortunado de poder disfrutar de esos detalles, de momentos llenos de vida, de instantes envidiables, de besos de películas, de travesuras juveniles, de la alegría inocente que aun llevas dentro.

Vuelves a casa y te duchas, te sientas y meditas. Vale la pena recorrer los parques, las calles y las mentes, pararse a analizar los segundos, ver como el futuro se convierte en presente, y este, en pasado.

29 oct 2010

Sin titulo


Sus ojos iluminaban el camino a seguir por las manos que acariciaban suavemente su piel. No podían ser otras manos las que tocaran el ardiente cuerpo desnudo de una dama en apuros.  Serian las manos de aquel que en algún momento había conquistado su corazón.
No era más de media noche y ya repetían una y otra vez su insaciable necesidad de sentirse cerca el uno del otro. Dejaron la realidad de lado y se centraron en la fantasía sin pensar ni un segundo en lo que pasaba fuera de las cuatro paredes que delimitaba su reducido mundo donde solamente reinaba el placer.
Pasaron horas y la noche pareció esfumarse. Se acercaba el alba y con ello la despedida de dos cuerpos perdidos en la distancia de dos mundos diferentes. 
Los primeros rayos de sol marcaron una huida por la ventana. El sol se alzó sobre el horizonte dando la bienvenida al adiós tan odiado. La despedida de almas destinadas a sufrir se hizo amarga sobre las calles de una ciudad que despertaba.
No hubo tiempo para derrochar. El último contacto de unos labios aun húmedos no fue suficiente para apagar la llama de dos corazones que desean pasar tiempo unidos.

20 oct 2010

Casualidad Incierta!

Como agua fría que humedece la mañana era el sudor que recorría su cuerpo. Impropio de una tarde de verano fue ver como las horas pasaban despacio observando el techo de la habitación.

Como esclavo de su pensamiento sintió la necesidad de descolgar el teléfono y marcar un numero al azar.


-¿Diga?
Una voz tan bella nunca antes escuchada entro por su oído llegando a todos los rincones de su cuerpo poniendo el bello de punta por donde pasara.

-¿Hay alguien?
-Si
-¿Quién es?
-Soy yo. Se que no nos conocemos pero tengo el presentimiento de que eres la mujer de mi vida. -Lo dudo, estoy comprometida, se ha equivocado

La corta conversación había llegado a su fin. Se sentía libre y con fuerzas de no observar mas el techo de la habitación y salir en la busca de la tierna voz que por incierta casualidad le había hecho plenamente feliz durante varios segundos.

No paro de buscarla en un tiempo, mas encontró a la mujer que hizo que su mundo diera un giro inesperado. Estaba en lo cierto.

15 oct 2010

Dijeron adios!

Pensamiento colapsado en una noche vacía. Esa era mi situación, sin abrigo y bajo el cielo estrellado. Una oscuridad que arropaba al mas ruin, y dejaba atónito al que ya lo había visto todo.

Una pregunta invadió mi mente dejando de lado toda la tranquilidad que me rodeaba. El instante fue irritante y comencé a desesperarme. Algo cambió. De repente la noche se apago, dando paso a una oscuridad jamás antes observada. Las estrellas se habían marchado. Dejaron de dar luz al universo. Habían roto su promesa de quedarse para siempre. Nunca dijeron porque, pero todos sabemos que ocultamos su brillo bajo mantas de gases y se sintieron apartadas de un mundo que no necesitaba de el resplandor de las noches. Y así fue como negaron su brillo a generaciones venideras.

Simplemente ocurrió. Comprendimos nuestra culpa incierta. El cielo se había apagado y con él la inspiración.

La Plaza!

Mirar por la ventana le hizo sentirse mejor. El cielo despejado le animó a salir a la calle. Llevaba unos días un tanto decaído pensando en el porque de aquella situación. Aun, no lo entendía y su cabeza daba vueltas.

Después de mucho caminar llego a la plaza en la que de costumbre se podía ver la estatua inmóvil del héroe de aquel pequeño lugar. Se sentó bajo el basto mármol y observo como el sol se ocultaba entre las montañas. Su vida había comenzado una vez mas, aunque el no lo entendía así, pensó que ese era el final.
Comenzó a oscurecer y retomo el camino de vuelta. Todo había acabado. Se sintió libre de nuevo. Agarro bolígrafo y papel y le contó su historia al sordo papel. Quiso que su recuerdo fuera a parar a manos del que en algún momento necesitara sentirse escuchado, y así fue. Pasaron los años y todo en el pequeño pueblo todo seguía igual, excepto él, ya no estaba.

Aunque su escrito saco a muchos jóvenes de saltar al vació el no tuvo a nadie que se lo impidiera. Quizás ese fue realmente su problema.

13 oct 2010

El comienzo de nuevos animos

Un minuto de silencio sentado frente al espejo fue lo que produjo el deshielo de algunas ideas olvidadas en el recuerdo.

Lo primero en invadir su mente no fue más que la sensación que produce el leve roce de la piel contra la piel. Siempre tuvo ganas de dedicarle más tiempo a las pasiones de su juventud. Nunca fue lo bastante valiente para que sus labios pronunciaran el deseo de experimentar lo que con palabras no se puede explicar.

El suave sabor que le dejaba el tabaco en la lengua hizo que se desatara en su memoria la curiosidad por lo no saboreado y de nuevas texturas acariciando su paladar. Le bajaban gotas de sudor frió imaginando los deliciosos postres que nunca hasta el momento había probado.
Un olor a cerillas quemadas despertó otro de sus sentidos, dándole así una cierta certeza de que aun se sentía vivo. Ese irritante aroma no era más que unos niños buscando algo de luz que darle a la lúgubre cabaña donde jugaban cada noche.

Observó por la ventana y fijó su vista en las bajas y oscuras calles que se apreciaban desde su morada en la colina. Pequeñas farolas dan una luz anaranjada a la olvidada ciudad nocturna. Bajo ellas las putas daban juego y sensualidad a todo aquel que pasaba con dinero fuera de la cartera. A pesar de eso, no eran los trapos sucios lo que miraba.
Colores desconocidos iluminaban su cielo. Astros no observados se acercaban y ocultaban la oscuridad de un universo un tanto olvidado. Sus ojos siempre habían deseado más de lo que comúnmente se podía observar.
Por último, el sonido del silencio. No se escuchaba nada, como de costumbre. Se le saltaron las lagrimas de alegría al darse cuenta que su vida no había pasado tan rápido y que como de costumbre era otra noche mas donde sufría en sueños. Un sueño agradable que le dio pie a la aventura de una vida distinta alejada de todos aquellos que en principio estarían siempre a su lado.

1 oct 2010

Imaginé que no hacia falta respirar


Imaginé que no hacia falta respirar.

La primera exhalación consciente del día. Esta lloviendo y no tengo ganas de abrir los ojos. Me invade la pereza y me siento pesado. El despertador suena de nuevo e indica que un nuevo día comienza sin haber salido el sol.
Me desenvuelvo de entre las sabanas y camino hacia el baño, como de costumbre, todo oscuro y silencioso. ¿Qué ruido se debe esperar en una casa solitaria?

Después de haber comido, me siento persona de nuevo y salgo de casa. Me dejo caer sobre la escalera y pienso en porque eso que no vemos es tan importante; el aire.
Siempre esta ahí, pero nunca se ve. Se siente, pero no se puede coger.
¿Qué seria de la vida si no tuviéramos que depender del gas motor de la vida? ¿Qué seria diferente en una vida donde el Oxigeno no fuera mas que eso, Oxigeno?
Quizás todo fuera mas aburrido, o quizás no. ¿Dejaríamos de percibir olores? ¿Dejaríamos de notar el frescor entrar en nosotros? ¿Existirían ciudades bajo el agua?
¿Podríamos vivir en el espacio? Puede que esto fuera probable, aunque nunca lo sabremos.

Me levante de la escalera. Había dejado de llover, me sentía mejor. Los primero rayos de luz aparecían en el horizonte. Las nubes cambiaban su color y el cielo se tornaba a un color rojizo. El sonido de las olas rompiendo en la orilla y la sueva brisa de un día nuevo me hizo recapacitar. La vida es más divertida si podemos respirar.
Notar como la respiración de otra persona se acelera junto a la tuya. Apreciar los olores que de madrugada invaden tu habitación. Vivir en el universo esta bien, pero seria algo común y no extraordinario.
Amanece, otra vez, y vuelvo a la cama. Ya he vivido otro día más. Quizás sea hora de acariciar el suave tacto de la almohada de nuevo. No hay mucho que hacer en una playa alejada del mundo donde respirar trae consecuencias.

Solo. Quizás sea esa la palabra que describa el porque me pongo a escribir las cosas que imagino.

Son solo imaginaciones

25 sept 2010

Imagine controlar el tiempo

Imaginé que podía controlar el tiempo.
Probablemente el bien mas preciado para el hombre.

Abrí los ojos sobresaltado y mire a mí alrededor. La habitación estaba tal cual se quedo antes de irme a dormir. Mire el reloj y vi  que era aun temprano e intente volver a dormir. Un extraño sonido hizo que volviera a incorporarme y a pensar que ocurría, pero todo seguía igual.
Me puse de pie intentando que no se me cerraran los ojos por el cansancio. Observe a través de la ventana que aun no había amanecido y que la luna llena seguía firme sobre la ciudad. No se escuchaba nada ni nadie, las calles parecían absolutamente desiertas, los árboles del parque no se movían y no había ni una sola nube en pleno mes de febrero. Miré de nuevo el reloj, el tiempo no pasaba, me sentí confundido.

Me pasee por la casa. Todo parecía normal, salvo un pequeño detalle, había un silencio extraño, el gran reloj del salón no sonaba. El reloj marcaba la misma hora que el despertador de la habitación. No sabia que hacer ni que pensar, ¿Cómo debía actuar?, estaba solo. Me puse algo de abrigo y bajé al portal.
Sentía curiosidad sobre lo que pasaba y atravesé el umbral del portal, abrí la puerta y el frió aire de febrero rozo mi cara. En la calle todo estaba inmóvil, cada vez las cosas parecían mas extrañas.
Recorrí varias calles prestando mucha atención a las personas que daban algo de vida a la ciudad a esas horas de la noche. Me acerqué sin hacer mucho ruido a un hombre que miraba los árboles del parque. Le pregunte que hora marcaba su reloj, pero no obtuve respuesta. Me sentí ignorado por lo que pregunte de nuevo. La única respuesta que obtuve fue el ruido que hicieron mis pies al pisar un charco. El hombre permanecía inmóvil con la mirada perdida entre los árboles, parecía sorprendido, por lo que me marché asustado.

Volví a las calles iluminadas del barrio y me percate de que las personas que antes había visto seguían inmóviles como las piedras.
Me sentí alegre, pero a la vez nervioso, la idea de que el tiempo se hubiera parado recorría mi mente. No podía ser cierto, ¿Por qué yo el único que seguía consciente?, ¿Por qué yo el testigo de aquel suceso? Deje las explicaciones para mas tarde y quise aprovechar el momento. Deambule por las calles, rompí lo que siempre quise romper, y por fin realice todo aquello que de pequeño pensé que haría si alguna vez controlara el tiempo y lo pudiera parar. Disfrute como el niño que siempre imagino que eso podría ocurrir.

Varias horas más tarde volví a casa cansado y con ganas de reponer las fuerzas perdidas. Entre ilusionado en la cama, pero me invadió el pánico. Las cosas no serían tan sencillas. Se me pasaron por la cabeza todo tipo de preguntas que me harían dudar que volvería a ver como el sol se alzaba sobre la ciudad. Después de tanto pensar caí rendido en la cama y por fin desperté. El timbre que indicaba que la clase de filosofía se había acabado daba paso al fin de semana y con ello al final de mi pequeña agonía.

Al fin y al cabo, no era más que una imaginación. 

Son solo imaginaciones

24 sept 2010

!

Respire y medite de nuevo. Luces de colores invadían mi mente pero no sabia que significaban. El estado en el que me encontraba resultaba extraño, pero agradable de cualquier modo.

Abrí los ojos, y su silueta en la oscuridad acercándose hizo que temblara de nuevo, pero no quise parecer asustado.
Acerco sus labios a los míos y un suspiro vacio invadió mi boca haciéndome débil una vez mas.
Sin contacto alguno giró  sobre sus pasos y retorno a la oscuridad, dejándome otra vez con el apetito por su piel. Tan cerca y a la vez tan lejos.

Quise olvidarme de todo, pero aun sigo pensando en aquella silueta que me hizo enloquecer y perder el control de mi mundo por primera vez.

Primera Historia!

Quiso que la verdad fuera quien le guiara en el camino. No pensó el porque, pero mucho mas allá de no corromper la realidad con engaños quiso sentirse libre. Abrazó su almohada y salio por la ventana. Pasear le despejaría la mente. El suave olor a sal que le dejaban las olas que mojaban sus pies le hizo recordar que no todo se acaba con un adiós.

Entonces se dio cuenta, salio corriendo a buscarla, quizás tarde, pero corrió. Ella no estaba. Llorar no le serviría de nada por lo que contuvo sus lágrimas. El cielo gris hizo que el mundo llorara por el. Y de nuevo, bajo la lluvia, volvió a abrazar su almohada y a quedarse dormido.
Desilusionado pensó -Volveré a buscarla mañana.