Lectores Comprensivos

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4 ene 2011

Has podido volar


Una tarde no muy alegre es lo que preveían ojos tristes tras la ventana, la lluvia estropea planes de adolescentes que desean invadir playas y jardines en busca de besos y caricias que aún no han probado. Las gotas de agua mojan los cristales y tú no puedes hacer otra cosa que ver como en la calle las puertas y ventanas se cierran, las abuelas abren los paraguas y otros corren en busca de un escondite.
La resignación te invade y sientes como el animo decae dando paso a unos instantes de reflexión. Tu mente se llena de enigmas, problemas aún no resueltos y situaciones solo posibles en mentes poderosas. Y te tiras en la cama,  sigues con tu reflexión. El universo se abre para ti y notas como tu cuerpo se eleva del colchón, dejas atrás la habitación y vuelas, las paredes no son límites en tu pensamiento.

El planeta se observa desde arriba y se hace imposible distinguir plazas y castillos, ni los más altos rascacielos importan. Te puedes percatar de amplias zonas verdes y grandes mares que cada vez se hacen más pequeños a medida que tú te adentras en un frío y vacío desconocido.
Puedes atravesar el oscuro firmamento pareciendo que este está desierto y dejando atrás los planetas que ahora se ven como canicas en el fondo de un bolsillo, puedes ver que las gigantescas estrellas no son más que pequeños focos perdidos en el fondo de un pasillo apagado y deshabitado. Y cada instante que pasa te sientes más lejos de ti mismo, aunque no prestas atención a la distancia que has establecido entre tu cuerpo y tu mente. Simplemente disfrutas del viaje.
Ya no existe resignación y el ánimo perdido se convierte en júbilo, los ojos se entornan dando paso a la admiración. Sientes que tu cuerpo se llena de energía y el asombro por algo nuevo es cada vez mayor. 

Definitivamente has perdido mucho tiempo buscando algo que te llenara tanto por dentro, has necesitado un respiro que te catapultara hacia lo más alto y así poder soñar con algo sin igual.

19 dic 2010

Es hora de crear recuerdos nuevos

Necesitaba un minuto, uno solo, un pequeño intervalo de tiempo donde me diera cuenta de que todo lo pasado no era más que eso, pasado. Bajé los párpados, relajé mi cuerpo, centré parte de mi atención en controlar la respiración y me sumerguí en mi mundo.

Destellos de colores, sonidos peculiares y sombras exóticas invadían mi camino. El resplandor que cegaba mis ojos indicaba un final en la travesía de mi fugaz reflexión. La puerta que daba por concluido el viaje estaba medio abierta y no fue sencillo atravesar la barrera de la imaginación y lo real. Una vez fuera me di cuenta de que la oscuridad habia invadido la habitación y el silencio en una noche de tregua se hacia cada vez más sonoro.

La breve experiencia irreal postrado sobre la cama cambió, por fin, la percepción de hechos confusos almacenados en una mente que necesitaba un respiro. Los recuerdos me hiceron feliz y lo seguirán haciendo, me harán derrochar lágrimas si la situación lo pide, me llevarán a la locura si no consigo controlarlos.

Es hora de crear recuerdos nuevos y caer en la tentación de recordarlos.

27 nov 2010

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El brillo de riquezas que solo caben en la imaginación de un engreído hizo que el hombre se desviara de su camino y perdiera el rumbo marcado en un tiempo ya muy pasado. Descentrado y con ansias de poseerlo todo, el hombre, inventó el poder. Apartaron a débiles, mujeres y a los considerados como indígenas carentes de una ética verdadera. Implantaron su falsa justicia y sacrificaron a culturas llenas de vida conservadas tras generaciones. La búsqueda del control absoluto llevó a la tumba a almas inocentes que se cruzaron con las ideas de arrogantes sin cerebro. El envilecimiento de hipócritas, altaneros y desequilibrados mentales provocaron una matanza tras otra, alteraron la visión de una vida apacible, cambiaron la percepción de un mundo calmado y con vista a evolucionar hacia un circulo de armonía.

Tras tanto sufrir la opresión de esquizofrénicos de la supremacía llegó la calma. Murió el hambre, la pobreza y sus culpables. El mundo dejo de ser mundo y se convirtió en hogar para aquellos marginados por avaros insaciables.

Solo fue un pensamiento en una noche de alerta.

4 nov 2010

Imaginé una breve revolución

El vecindario se levantó de madrugada entre gritos y estallidos. Puños en el aire sirvieron para motivar a todo aquel que salió asustado y desorientado de su hogar a altas horas de la madrugada.

El fuego de contenedores calle abajo alertaron a los que en algún tiempo se les llamó autoridades. El control de la ciudad llegaba realmente por primera vez a manos del pueblo que se apoderaba de plazas y avenidas en cuestión de minutos. Los niños corrían riendo al grito de “libertad para el pueblo”. Los adolescentes invadieron portales y escaparates mientras destruían todo lo que a su paso encontraron.

El orden caótico de las calles dio paso a la soñada anarquía por muchos pensadores tiempos atrás. La ciudad quedó desolada tras la aparición del sol, las calles sucias y vacías de la mañana dejaba ver como el peligro de una masa enfurecida podía reducir cualquier poder que se opusiera a ella. La soñada libertad se logró tras una breve revolución, el defectuoso sistema por fin se vino abajo y dio paso a la anarquía en las calles. Un nuevo día empezaba.

No fue más que la imaginación de un joven perdido en las horas muertas de la mañana.

1 oct 2010

Imaginé que no hacia falta respirar


Imaginé que no hacia falta respirar.

La primera exhalación consciente del día. Esta lloviendo y no tengo ganas de abrir los ojos. Me invade la pereza y me siento pesado. El despertador suena de nuevo e indica que un nuevo día comienza sin haber salido el sol.
Me desenvuelvo de entre las sabanas y camino hacia el baño, como de costumbre, todo oscuro y silencioso. ¿Qué ruido se debe esperar en una casa solitaria?

Después de haber comido, me siento persona de nuevo y salgo de casa. Me dejo caer sobre la escalera y pienso en porque eso que no vemos es tan importante; el aire.
Siempre esta ahí, pero nunca se ve. Se siente, pero no se puede coger.
¿Qué seria de la vida si no tuviéramos que depender del gas motor de la vida? ¿Qué seria diferente en una vida donde el Oxigeno no fuera mas que eso, Oxigeno?
Quizás todo fuera mas aburrido, o quizás no. ¿Dejaríamos de percibir olores? ¿Dejaríamos de notar el frescor entrar en nosotros? ¿Existirían ciudades bajo el agua?
¿Podríamos vivir en el espacio? Puede que esto fuera probable, aunque nunca lo sabremos.

Me levante de la escalera. Había dejado de llover, me sentía mejor. Los primero rayos de luz aparecían en el horizonte. Las nubes cambiaban su color y el cielo se tornaba a un color rojizo. El sonido de las olas rompiendo en la orilla y la sueva brisa de un día nuevo me hizo recapacitar. La vida es más divertida si podemos respirar.
Notar como la respiración de otra persona se acelera junto a la tuya. Apreciar los olores que de madrugada invaden tu habitación. Vivir en el universo esta bien, pero seria algo común y no extraordinario.
Amanece, otra vez, y vuelvo a la cama. Ya he vivido otro día más. Quizás sea hora de acariciar el suave tacto de la almohada de nuevo. No hay mucho que hacer en una playa alejada del mundo donde respirar trae consecuencias.

Solo. Quizás sea esa la palabra que describa el porque me pongo a escribir las cosas que imagino.

Son solo imaginaciones

25 sept 2010

Imagine controlar el tiempo

Imaginé que podía controlar el tiempo.
Probablemente el bien mas preciado para el hombre.

Abrí los ojos sobresaltado y mire a mí alrededor. La habitación estaba tal cual se quedo antes de irme a dormir. Mire el reloj y vi  que era aun temprano e intente volver a dormir. Un extraño sonido hizo que volviera a incorporarme y a pensar que ocurría, pero todo seguía igual.
Me puse de pie intentando que no se me cerraran los ojos por el cansancio. Observe a través de la ventana que aun no había amanecido y que la luna llena seguía firme sobre la ciudad. No se escuchaba nada ni nadie, las calles parecían absolutamente desiertas, los árboles del parque no se movían y no había ni una sola nube en pleno mes de febrero. Miré de nuevo el reloj, el tiempo no pasaba, me sentí confundido.

Me pasee por la casa. Todo parecía normal, salvo un pequeño detalle, había un silencio extraño, el gran reloj del salón no sonaba. El reloj marcaba la misma hora que el despertador de la habitación. No sabia que hacer ni que pensar, ¿Cómo debía actuar?, estaba solo. Me puse algo de abrigo y bajé al portal.
Sentía curiosidad sobre lo que pasaba y atravesé el umbral del portal, abrí la puerta y el frió aire de febrero rozo mi cara. En la calle todo estaba inmóvil, cada vez las cosas parecían mas extrañas.
Recorrí varias calles prestando mucha atención a las personas que daban algo de vida a la ciudad a esas horas de la noche. Me acerqué sin hacer mucho ruido a un hombre que miraba los árboles del parque. Le pregunte que hora marcaba su reloj, pero no obtuve respuesta. Me sentí ignorado por lo que pregunte de nuevo. La única respuesta que obtuve fue el ruido que hicieron mis pies al pisar un charco. El hombre permanecía inmóvil con la mirada perdida entre los árboles, parecía sorprendido, por lo que me marché asustado.

Volví a las calles iluminadas del barrio y me percate de que las personas que antes había visto seguían inmóviles como las piedras.
Me sentí alegre, pero a la vez nervioso, la idea de que el tiempo se hubiera parado recorría mi mente. No podía ser cierto, ¿Por qué yo el único que seguía consciente?, ¿Por qué yo el testigo de aquel suceso? Deje las explicaciones para mas tarde y quise aprovechar el momento. Deambule por las calles, rompí lo que siempre quise romper, y por fin realice todo aquello que de pequeño pensé que haría si alguna vez controlara el tiempo y lo pudiera parar. Disfrute como el niño que siempre imagino que eso podría ocurrir.

Varias horas más tarde volví a casa cansado y con ganas de reponer las fuerzas perdidas. Entre ilusionado en la cama, pero me invadió el pánico. Las cosas no serían tan sencillas. Se me pasaron por la cabeza todo tipo de preguntas que me harían dudar que volvería a ver como el sol se alzaba sobre la ciudad. Después de tanto pensar caí rendido en la cama y por fin desperté. El timbre que indicaba que la clase de filosofía se había acabado daba paso al fin de semana y con ello al final de mi pequeña agonía.

Al fin y al cabo, no era más que una imaginación. 

Son solo imaginaciones

15 sept 2010

Imaginamos

Imaginamos y volvemos a imaginar.
Imaginar es el sinónimo de ese mundo que todos llevamos dentro.

Imaginamos que el raton se come al gato.
Imaginamos un mundo sin gobernantes ni farsantes.
Imaginamos días calidos y días fríos.
Imaginamos parar el tiempo y también que el tiempo pase rápido.
Imaginamos momentos y situaciones.
Imaginamos caminos no caminados.
Imaginamos la hierba fresca rozando nuestra piel tras el frió invierno.
Imaginamos que las cosas son al reves.
Imaginamos controlar lo incontrolable.
Imaginamos saber lo que nadie sabe y por fin explicárselo al mundo.
Imaginamos inventar lo no inventado.
Imaginamos compartir la vida con otra persona.
Imaginamos que esa vida no acaba.
Imaginamos llegar a lo más alto y no caernos.
Imaginamos aprender y utilizar lo aprendido.
Imaginamos la realidad a nuestro gusto.
Imaginamos sensaciones y sentimientos.
Imaginamos fallos y aciertos.
Imaginamos triunfos, pero no derrotas.
Imaginamos noches sin dormir.
Imaginamos dormir días enteros.
Imaginamos películas y palomitas.
Imaginamos estar solos.
Imaginamos desaparecer o aparecer por sorpresa.
Imaginamos el dolor y la tristeza.
Imaginamos perdidas.
Imaginamos que algo nuevo ha llegado.
Imaginamos historias que contar y que olvidar.
Imaginamos un minuto.
Imaginamos una eternidad.

Imaginamos y volvemos a imaginar.
Son solo imaginaciones.